Israel despide a su icónico pintor y escultor Menashe Kadishman

12/May/2015

La Vanguardia, España

Israel despide a su icónico pintor y escultor Menashe Kadishman

«Más allá de ser un artista y creador
gigante, lo que le caracterizaba era su gran corazón», dijo del escultor
el presidente israelí, Reuvén Rivlin, al colocar hoy ante su féretro una corona
de flores, en un acto en el Museo de Arte de Tel Aviv.
Kadishman falleció el viernes en el hospital
Tel Hashomer, a las afueras de Tel Aviv, a causa de una grave enfermedad, y hoy
toda la comunidad artística del país le rindió honores antes de que sea
enterrado esta tarde en un cementerio de la ciudad.
Nacido en Tel Aviv en 1932, inició su carrera
de la mano de los artistas MosheSternschuss y RudiLehmann, dos de los
promotores del arte local durante el período del Mandato Británico, pero el
mayor impacto en la obra del fallecido lo tuvo su paso por un kibutz al sur de
la Galilea, en el valle de Jezrael.
Allí trabajó como pastor de ovejas, función
que se convertiría en motivo recurrente de su obra pictórica y casi un sello
personal de su visión artística.
A finales de los años cincuenta Kadishman se
trasladó a Londres para continuar su carrera en la Martin’sSchool of Art, donde
trabajó junto al renombrado escultor Anthony Caro, quien por aquella época se
volcaba en las esculturas soldadas con acero y hierro.
Las obras de Kadishman ganaron proyección
internacional a partir de 1967, cuando ganó el primer premio de la V Biennale
de París, y diez años después a través de su llamativa participación en la
Bienal de Venecia, donde expuso un conjunto de ovejas todas pintadas, en lo que
él consideró una expresión de «arte vivo».
En las últimas décadas, Kadishman regresó a la
pintura, desarrollando un estilo personal lleno de expresividad y emociones y
plasmado a través de cientos de lienzos que recurren una y otra vez al
personaje central de su juventud: la oveja.
Kadishman, una de cuyas esculturas más
emblemáticas «Fallen Leaves» (Hojas caídas) se encuentra en el Museo
Judío de Berlín, también coqueteó con la temática bíblica, así como los
conceptos de la vida y la muerte.
En 1995 su país le concedió la mayor
distinción local, el Premio Israel de Escultura.